Septiembre suele ser un mes de reinicios.
Terminan las vacaciones, vuelve la rutina, se recuperan proyectos que habían quedado aparcados durante el verano y muchas personas empiezan a tomar decisiones que llevaban semanas posponiendo.
Entre ellas, vender una vivienda.
Por eso, cada año por estas fechas surge la misma pregunta:
¿Es septiembre un buen momento para poner una vivienda a la venta en Madrid?
La respuesta corta es que puede serlo.
Pero no porque septiembre tenga algo mágico, sino porque durante este mes coinciden varios factores que pueden favorecer una operación inmobiliaria.
Y, sobre todo, porque el mercado vuelve a moverse.
¿Qué ocurre con el mercado inmobiliario en Madrid después del verano?
Agosto tiene un ritmo diferente.
Muchos compradores están fuera de Madrid, las visitas se reducen y algunas decisiones importantes se aplazan hasta la vuelta de vacaciones.
Septiembre cambia ese escenario.
Vuelven las búsquedas de vivienda.
Se retoman conversaciones con bancos.
Se reanudan visitas que habían quedado pendientes.
Y muchos compradores que llevan tiempo siguiendo determinados barrios vuelven a prestar atención a las nuevas viviendas que aparecen en el mercado.
Para un propietario que está pensando en vender una vivienda en Madrid, esto puede suponer una oportunidad interesante.
Pero hay un matiz importante:
más actividad no significa automáticamente una venta más fácil.
También aparecen nuevas viviendas y, por tanto, aumenta la competencia.
Septiembre tiene algo que otros meses no tienen: intención
Durante estas semanas noto algo especialmente interesante.
La persona que busca vivienda en septiembre suele hacerlo con una mentalidad distinta a la de quien simplemente navega por portales durante el verano.
Hay más sensación de vuelta a la realidad.
Más necesidad de tomar decisiones.
Personas que quieren cambiar de casa.
Familias que necesitan reorganizarse.
Compradores que quieren cerrar una operación antes de final de año.
Inversores que vuelven a estudiar oportunidades.
Y propietarios que finalmente deciden poner su vivienda a la venta.
Ese aumento de actividad hace que septiembre sea un mes especialmente interesante para observar el mercado inmobiliario madrileño.
¿Es septiembre el mejor mes para vender una casa?
No necesariamente.
Y creo que aquí está uno de los errores más frecuentes cuando hablamos de inmobiliario.
“El mejor mes para vender es este.”
“El peor es aquel.”
“En primavera se vende mejor.”
“En agosto no se vende nada.”
El mercado no funciona de una forma tan sencilla.
Una vivienda en Chamberí puede tener una demanda determinada.
Otra situada en Arganzuela puede atraer un perfil completamente diferente.
Y dos pisos separados por apenas quinientos metros pueden comportarse de forma distinta (y a la vez haber una diferencia de precio muy grande).
Por eso, más que preguntarse cuál es el mejor mes para vender una vivienda, conviene preguntarse:
¿Qué está ocurriendo ahora mismo alrededor de mi vivienda?
Madrid no es un único mercado inmobiliario
Este punto es especialmente importante.
Cuando escuchamos frases como “la vivienda en Madrid está subiendo” o “hay mucha demanda en Madrid”, estamos simplificando muchísimo.
Distritos.
Barrios.
Calles.
Incluso edificios.
No tiene el mismo comportamiento una vivienda junto a Madrid Río que otra situada en el interior de Delicias.
No busca lo mismo una familia que quiere tres dormitorios que un inversor interesado en un pequeño apartamento.
Por eso, antes de poner una vivienda a la venta, es importante analizar el entorno inmediato.
¿Qué viviendas similares están disponibles?
¿Cuánto tiempo llevan anunciadas?
¿Hay mucha oferta?
¿Qué características tienen?
¿Qué tipo de comprador está buscando en esa zona?
Septiembre puede ser favorable, pero la información local sigue siendo mucho más importante que el calendario.
¿Qué ventajas tiene poner un piso a la venta en septiembre?
La primera ventaja es evidente:
Vuelve la atención.
Miles de compradores recuperan sus búsquedas después de las vacaciones.
Pero hay otra ventaja que me parece todavía más interesante.
El calendario.
Una vivienda que sale al mercado a comienzos o mediados de septiembre dispone todavía de tiempo antes de terminar el año.
Tiempo para recibir visitas.
Negociar.
Preparar documentación.
Resolver posibles incidencias.
Y, si todo avanza correctamente, llegar a notaría antes de Navidad o durante las primeras semanas del nuevo año.
Eso proporciona margen.
Y en una operación inmobiliaria, tener margen suele ser una ventaja.
También hay más competencia
No todo son ventajas.
Septiembre es también uno de esos momentos en los que muchos propietarios toman la misma decisión:
“Ahora sí, vamos a vender.”
Eso significa que empiezan a aparecer nuevas viviendas en los portales.
Y aquí ocurre algo interesante.
Un comprador puede tener delante diez o quince opciones similares.
Probablemente no visite todas.
Empezará descartando.
Primero unas.
Después otras.
Hasta quedarse con aquellas que realmente llaman su atención.
Por eso no basta con aparecer en el mercado.
Hay que resultar relevante dentro de él.
El comprador de septiembre llega más informado
Hay otro cambio que estamos viendo desde hace tiempo.
El comprador actual investiga muchísimo.
Antes de llamar ya ha visto fotografías.
Ha consultado la ubicación.
Ha comparado viviendas.
Ha mirado el barrio.
Ha calculado una posible hipoteca.
Incluso puede haber estudiado cuánto tiempo lleva publicado el anuncio.
Eso hace que la venta de una vivienda sea cada vez menos improvisada.
El comprador tiene más información.
Y precisamente por eso el propietario también debería tenerla.
La pregunta no es únicamente “¿vendo ahora?”
Imagina que estás pensando en vender tu casa este septiembre.
Quizá la primera pregunta sea:
“¿Es buen momento?”
Pero yo añadiría algunas más.
¿Qué demanda existe para una vivienda como la mía?
¿Qué tipo de comprador podría estar interesado?
¿Qué otras viviendas va a comparar con la mía?
¿Cuánto tiempo puedo asumir que dure la operación?
¿Tengo toda la documentación preparada?
¿Existe alguna circunstancia que pueda retrasar la venta?
Esas preguntas aportan bastante más información que simplemente el mes en el que la pongo en venta.
¿Qué haría yo si estuviera pensando en vender este septiembre?
Antes de publicar nada, haría un pequeño diagnóstico.
No empezaría preguntándome cuánto quiero obtener.
Empezaría observando.
Qué viviendas similares existen.
Qué compradores están buscando.
Qué ha ocurrido durante los últimos meses.
Y qué factores pueden hacer que mi inmueble resulte más o menos interesante frente a los demás.
Después tomaría la decisión.
Porque salir al mercado debería ser la consecuencia de un análisis.
No simplemente una reacción a que hayan terminado las vacaciones.
Entonces, ¿septiembre es un buen mes para vender una vivienda en Madrid?
Sí, realmente lo es.
La actividad vuelve.
Los compradores retoman búsquedas.
Aparecen nuevas necesidades.
Y existe todavía suficiente recorrido hasta final de año para desarrollar una operación con cierta normalidad.
Pero septiembre no vende viviendas.
Las vende el mercado.
La demanda.
Las circunstancias de cada vivienda.
Y las decisiones que se toman antes y durante el proceso.
Si estás pensando en vender una vivienda en Madrid este septiembre, quizá la pregunta más útil no sea si el momento es bueno.
La pregunta sería:
¿Qué posibilidades reales tiene mi vivienda en el mercado de hoy?
