Ahora mismo el 90% de las viviendas a la venta en Madrid aproximadamente lo llevan inmobiliarias. Normal. Poco me parece.
No hace mucho tiempo firmé un encargo de venta de esos que cuando lo coges piensas “esto yo no se lo coloco a nadie”. Bien de precio, zona media pero había que verlo.
5 perros en la vivienda, 5 razas diferentes. 5 personas, 3 de ellos niños y un desorden que aquello parecía el suelo de la plaza de un pueblo a las 6 de la mañana. Nada que añadir. Ni orden ni concierto.
Primera visita, una familia oriental. Primera pregunta, ¿perdone, este piso está okupado? La primera en la frente. Ni metros, ni orientación, ni ruido con la M-30 al lado, ni siquiera cuanto es el recibo de la comunidad.
Poco a poco y paciencia, no hay otro camino. que tener en cuenta que aquí no sólo se abren puertas, sino que la persona que lo visita busca casa para toda la vida. Pero el vendedor no, y ahí entra el desapego, la dejadez y el “da igual, que se venda así mismo”.
Porque tapas del water levantadas, fregaderos llenos de platos, pelusas en los rincones, cables sueltos o enchufes caídos a hemos vistos unos cuantos… y los que nos quedan.
En resumen, ese 10% que lo vende por su cuenta, apenas pone de su parte para una venta efectiva, estratégica y bien gestionada.
Por cierto, el piso de los 5 perros se acabó vendiendo.
Porque lo hicimos con sentido, estrategia y no dejamos nada al azar.
