Legido Inmobiliaria

3 meses a la venta… pero ni visitas ni ofertas!

Hace no mucho tiempo me reuní con un propietario en la zona de Palos de la Frontera que quería vender su casa. Fue fácil, contacté con él por la mañana y a las 16:30 horas de la tarde estábamos hablando sobre ello y viendo la vivienda. Buena zona, perfecta comunicación, servicios de todo tipo y al lado de Atocha, todo a favor.

El piso era un bajo interior de una finca antigua de Madrid de los años 30, esas que entras por el portal, cruzas un pasillo largo y llegas a la vivienda. Una vez allí, nada de luz, bueno sí, la que nos daba las lámparas que tenía por obligación ya que no había más remedio. Me enseñó la vivienda y después invitó a sentarme muy amablemente. Hablamos de su situación personal a la hora de la venta. Me dijo que vendía para comprar en la zona de Carabanchel o Comillas (nada barato en este momento) pero que quería irse allí.

A la hora de hablar del precio de la vivienda, teníamos formas muy diferentes de verlo. Tanto que él quería 450.000€ con un precio cerrado teniendo en cuenta que me comentó que su hipoteca actual era de 190.000€ ala haber firmado unas condiciones no muy buenas a la hora de la compraventa. Le comenté que estaba vendiendo un bajo, que tenía alguna humedad visible, que podía tener problemas de vicios ocultos a futuro con el posible comprador y que, lo más importante, le iba a decir la verdad a pesar de que no fuera precisamente lo que él quisiera escuchar, pero tenía que ser sincero con él.

Me lo agradeció. Me dio una pieza de fruta, hablamos un rato de la situación del mercado actual y le dije que le ayudaría, pero que con su casa yo no podía hacer nada. Imposible por las condiciones que marcaba.

A los 3 meses la vivienda seguía a la venta. Pero no sólo eso, lo tenía publicado él, además de tres agencias más, por lo que ese producto ya estaba «quemado» en el mercado. Le llamé sólo para preguntarle, y su respuesta fue que aún no había tenido ofertas, y apenas alguna visita pero sin demasiado interés.

El mercado es sabio, coloca cada cosa en su precio y, a pesar de que estamos en una época en la que es fácil vender, no se vende a cualquier precio. Bajos interiores, poca luminosidad, humedades, metros que nos muestran de más pero resultan ser menos en nota simple sólo son algunos factores que influyen a la hora de la venta.

Cada vivienda tiene un precio al igual que cada pie tiene un zapato, y en un mercado tal alcista como este en este momento, el particular no puede cerrarse a vender al precio que necesite, el «no tengo prisa» no deja de ser un error.

 

Si necesitas asesoramiento a la hora de realizar algún tipo de operación o gestión inmobiliaria, no dudes en contactar conmigo, será un placer sentarme contigo, escucharte, y ayudarte con ello.